Editorial

25.12.2025

Por Frente Estudiantil Diana Maidanik

Apuntemos que un año más ha concluido y otro nuevo comienza. Una vuelta al Sol fue suficiente para confirmar algunas cosas. Este 2025 estuvo signado por la presentación de la Ley de Presupuesto Nacional. Se trata de un presupuesto que consignó inusuales adhesiones. Como lo dijimos en ediciones anteriores, no hubo en este país quien no previera un presupuesto de ajuste, y así fue.

Escuchamos muchas cosas en este tiempo. Nos dijeron que no había dinero, nos hablaron de la situación fiscal, de las incertidumbres del contexto internacional, de los desastres del período pasado. Allanaron desde marzo el camino, lo repitieron en cada conferencia de prensa: «el poco margen fiscal», «el poco margen fiscal». Ese argumento operó más como herramienta política que como descripción objetiva de la realidad. El déficit fiscal fue agitado como un fantasma, ocultando que es el resultado de decisiones políticas concretas que han priorizado al gran capital en detrimento de las necesidades del pueblo.

Así, bajo el pretexto de la responsabilidad fiscal, el gobierno legitimó el ajuste en áreas como la educación. La enseñanza pública verá recortado su presupuesto significativamente si lo medimos en términos del Producto Bruto Interno (PBI). Aquella promesa del gobierno —escrita en negro sobre blanco en el programa con el cual ganaron las elecciones—, fue eso, una promesa. Nos alejaremos todavía más de ese 6 % para la educación y 1 % para la investigación al finalizar el quinquenio. Lo apuntamos: Migajas.

Apuntemos entonces estos y otros sucesos que marcaron el 2025. Para el estudiantado organizado no fue fácil desarrollar la lucha presupuestal con un panorama de desmovilización creciente. A esto se le sumó el papel conciliador de algunos actores oficialistas en filas del movimiento estudiantil, más interesados por defender su propio gobierno. Los esfuerzos organizativos que llevaron a la concreción del Encuentro Nacional de Estudiantes de Secundaria (ENES) en julio de este año, o a la propia creación de la Coordinadora de Estudiantes de UTU (CEU) sirvieron para reactivar la movilización pero no fueron suficientes, aunque lograron una semana de ocupación simultánea en varios liceos de la capital y también del interior del país, y llevaron propuestas concretas de movilización a Movimiento Estudiantil, como la concentración en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) o la que se desarrolló posteriormente frente al Palacio Legislativo.

La ocupación de más de un mes que realizó magisterio fue un hito en el panorama de la lucha presupuestal. Recordemos, porque también debemos apuntarlo; aquella movilización lluviosa del 29 de octubre que recorrió Fernandez Crespo, desde la explanada de la Universidad hasta el Palacio Legislativo, terminó con una estudiante subida de imprevisto en el estrado, para decir lo que nadie había dicho hasta ese momento: «el ajuste no pasará».

En la Universidad también varios centros de estudiantes sostuvieron una semana de ocupación. Fue una lucha presupuestal que nos deja lecciones. Apuntemos, tomemos nota, para las rendiciones de cuentas, para los presupuestos que vienen.

Apuntemos, porque hay espacio. El año cerró con un rector que no tiene problemas en señalar al estudiantado, un rector que cede fácilmente ante las presiones políticas del gobierno. Hector Cancela no tardó en cuestionar la legítima movilización de los estudiantes organizados que en la Facultad de Información y Comunicación convocaron una concentración para señalar al ex rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim. Recordemos que Arim —actual director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP)—, tiene su cuota de responsabilidad en la elaboración del presupuesto que le otorgó a la Udelar tan solo un 3 % de aquel 52 % de incremento solicitado.

No dejemos de tomar nota, apuntemos: el gobierno otorgó las autorizaciones ambientales previas para la exploración sísmica en busca de hidrocarburos en nuestro mar. Como contrapartida el pueblo organizado se volcó frente a las puertas del Ministerio de Ambiente el pasado 15 de diciembre, rechazando la entrega de nuestros recursos naturales y defendiendo el agua. No dejemos de apuntar, además, que en lo que respecta a la defensa de nuestro ambiente, tenemos más razones para estar en alerta. El Secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, manifestó la intención de continuar expandiendo el área forestal. Un modelo que continúa y se profundiza a costa de la entrega de nuestros bienes naturales.

Vayamos al plano internacional, el año cerró con una intensificación de la agresión norteamericana contra Venezuela, que pone en vilo a los pueblos del continente. La injerencia del imperialismo en nuestras tierras se profundiza. Al final es la guerra que en otros tiempos —y en algunos casos hasta ahora— recayó sobre Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Líbano, Siria, Palestina, Irán y Yemen. Es la guerra para continuar con el predominio hegemónico del capital en el planeta, sobre todo en tiempos de crisis.

Pero hay cosas que nos alegran y que también merecen ser apuntadas. Este año dimos un paso al constituirnos como Frente Estudiantil Diana Maidanik; lanzamos esta revista —que ya va por su tercera edición, y sigue sumando lectores y colaboradores—, además, abrimos nuevos espacios de encuentro, como el Cineclub Ibero Gutiérrez, que en diciembre proyectó su tercer ciclo. Nada de esto hubiera sido posible sin el aporte, el tiempo y el compromiso militante de quienes escriben, editan, difunden y sostienen este proyecto político estudiantil. A todas y todos, nuestro abrazo y agradecimiento.

Como saben, somos un grupo de estudiantes que de manera bimensual llevamos adelante este proyecto. Disponibilizamos, a través de nuestra página web, todos los artículos que publicamos. Artículos escritos, por estudiantes y para estudiantes que deciden de manera generosa escribir para la revista con el fin de contribuir, como también ya lo hemos dicho, a un movimiento estudiantil que discuta y polemice, que construya y se realice vastamente a través del arte, del cine, la literatura, la escritura y, por supuesto, la lucha.

Apuntando se difundió este año por las calles, en las movilizaciones, en los centros de estudio, y llegó a cientos de estudiantes. El 2026 nos encontrará con mayores desafíos. Recuerden, también ya lo apuntamos: Vamos en bondi o caminando. Nos pueden cruzar en las facultades o en los liceos, nos pueden ver en la UTU. Quizá alguna vez nos prestaron un lápiz, en algún salón de clase en el IPA o en Magisterio. Podemos ser un amigo, una conocida, un compañero. Se topan con nosotros en las bibliotecas o en una movilización. Estudiamos. Trabajamos. Vamos a las concentraciones, nos movemos, hacemos. Nos ven, y si no, también estamos. Es raro, desafiamos la física, es como si estuviéramos por todas partes. Aportamos como militantes en las organizaciones estudiantiles. Somos un grupo de estudiantes de varios subsistemas de la enseñanza. Somos un espacio de coordinación para seguir luchando por una enseñanza de calidad para el pueblo. No nos acomplejamos. Seguimos soñando un mundo diferente que construimos con perspectiva revolucionaria, hacia la liberación nacional y el socialismo. Apuntamos a la causa más noble: la liberación de la humanidad. En 2026, te esperamos.


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